.- “ Hay, hija mía, la próxima  vez que salga ya  no estaré aquí “.- “ Ande Madre, no diga usted tonterías “, le dice la hija; pero ella, la hija, sabe que su Madre no se confunde.

El dolor de la Pasión; su mirada, tan profunda; esa sangre , brotando de sus heridas ; el abrazo, de madre,  sufrido a la Cruz; su pie izquierdo pisando la calavera. Ante nosotros el Santo Cristo de la Victoria, el Cristu Benditu de Serradilla, que tanta devoción suscita y al que acuden gentes de todas partes para verle, pedirle y  rezarle… “Mia , Celipi, yan mos quea pocu pa la Serrailla. Ahí está, velaí , el Cristu Benditu que es mu gúenu. Ya verás comu mos va a socórrele y cural a la nuestra muchachina. Cuandu nos echemus de hinojus a los sus pies y le recemus con fervor, verás comu la criína enprencipia a comel y se le va esa condená debiliá que me la tieni paliucha y  sin juerza, en los merus gúesus. ¡Y mira que la cudiamus comu ramuju de albejaca ¡”…. 

Este relato extremeño, recuperado por Miguel y Elisa Herrero , es una pequeña muestra de todas las peticiones, ofrendas, dar gracias, de las gentes que se postran ante esta hermosísima imagen que se venera y  custodia   en el convento de las Madres Agustinas Recoletas de  Serradilla ( Cáceres ). España.

Toda esta realidad  histórica y bendecida ha sido posible gracias a Francisca de Oviedo y Palacios; la beata de las beatas; la mujer luchadora que en aquella época, de guerras y crucifijos, fue capaz  de atender a cuantos enfermos llegaban a sus manos. Había nacido en Plasencia en la primavera de 1583 y desde muy pequeña vivió la religión con gran devoción. Al quedar huérfana se traslada a Trujillo. A los 20 años se va a Serradilla con unos parientes. Se la denomina Beata , al ser miembro de la Orden Tercera de San Francisco. Siempre inquieta e incansable, viaja a Madrid a finales de 1630 para conseguir limosnas con las que afrontar uno de sus grandes retos : construir un hospital en Serradilla. Ella tenía contactos en la Corte y habiendo oído hablar del  afamado escultor Domingo de Rioja; la mano de Dios, le llamaban; Francisca  no descansa hasta entrevistarse con él; éste queda abducido por Francisca cuando ella le encarga que talle la imagen del Cristo; réplica del que hay en la iglesia de Atocha, que tanto le gustó a Francisca; Algo debió moverse en el interior del afamado escultor al ver que Francisca, día tras día,  no se separaba del madero de donde habría de salir aquel Cristo, su Cristo. Costó mucho dinero, vaya si costó, se habla de cientos de  reales, que fueron sufragados por gente de alcurnia : el Marqués de Monroy, el Duque de Béjar, la Marquesa de Canales e incluso la mismísima Reina doña Mariana. La mano de Dios ,   se toma su tiempo,  tardar seis meses en culminar la obra ; .- “ Esta  no es obra mía, sino de Dios “; le dijo el escultor a Francisca;   es tal la  belleza de la talla  que llegando a oídos del rey Felipe IV , el realismo celestial del dolor esculpido, el Monarca hace que le lleven la imagen a la capilla del Palacio Real; antes estuvo expuesta al culto, para recaudar fondos, en la iglesia de Santa Inés. El Rey la quiere para su consuelo espiritual y el de su familia; pasa horas y horas ante el Cristo; se olvida de todo y de todos, postrado ante él, cuentan las crónicas. Francisca de Oviedo, se entrevista con la Reina; come poco y duerme peor; no se rinde, la familia Real cede y logra sacar de allí la imagen, su Cristo, emprendiendo el regreso a Serradilla ; pero “ ete aquí “ que haciendo parada en Plasencia, en julio de 1639,  el Cristo sigue despertando una devoción y  un magnetismo celestial  nunca antes visto; comienzan los milagros,  hasta tal punto que el Obispo Don Plácido Pacheco manda retenerlo en la iglesia de San Martín. Diez años, diez, lleva Francisca tratando de que la imagen llegue a su destino, pero no hay manera; la admiración que despierta por donde pasa hace que nadie le quiera dejar partir. Por fin, muerto el obispo y accediendo Don Diego de Arce , Oidor del Concejo de Castilla, a la petición de Francisca de que dejaría partir el Cristo, si le nombraban Obispo de Plasencia, y como esto  así ocurrió, Don Diego cumple su promesa, sorprendiéndose éste de su nombramiento; y es que el Cristo seguía haciendo de las suyas. . Francisca avisa y les faltó tiempo a ocho jóvenes de Serradilla, para cogerle, de noche, por la puerta de Trujillo hasta la dehesa de la Jerrera, donde habían acudido otros jóvenes para relevarlos, junto con muchos vecinos de Serradilla,  y  el 13 de abril de 1641 el Cristo hace  su entrada triunfal en Serradilla . Ni que decir tiene los lloros, abrazos, emociones que se vivieron ese día por los que portaban la imagen  y por los vecinos de Serradilla y gentes de  todos los pueblos que habían acudido a recibirle. Francisca también se emociona, brillan sus ojos y aquí comienza la historia de la veneración y encumbramiento del Santísimo Cristo de la Victoria   y ,  por qué no , de Francisca también; los enfermos del hospital se sienten mucho más reconfortados teniendo a tan venerable imagen tan cerquita de ellos. Pero hay que seguir con la obra y   Francisca no descansa,  siendo su próximo gran reto la construcción de un convento para albergar a su querido Cristo.  Y es en 1655 cuando se va a decidir transformar el pequeño hospital en Convento de Agustinas Recoletas. La tramitación es larga y tortuosa; casi cinco años de construcción,  permisos y papeleos. Con 76 años la muerte le llega a la beata Francisca en 1659,  pero ya  nadie puede detener la obra que ella ha comenzado y el 10 de mayo de 1690 salen del convento de Arenas de San Pedro, Ávila,  las cinco monjas fundadoras, encabezadas por la madre priora Isabel de la Madre de Dios. Aquí se inicia  la larga y apasionada historia dedicada a la  vida contemplativa, al culto y guarda del Santísimo Cristo de la Victoria,  por parte de este grupo de religiosas, que ya en el Interrogatorio de la Real Audiencia del 27 de marzo de 1791 nos dice lo siguiente : “  un combento solo ay en esta villa, que tiene actualmente diez y nueve religiosas , el numero de su fundación es de  de veynte y quatro, se mantienen de rentas y limosnas; en dicho combento no se enseña publica ni privadamente mas que a las mismas monjas. “

Los vecinos de Serradilla le honran con arcos florales

Los vecinos de Serradilla le honran con arcos florales

El Cristo vino para quedarse ; y vaya si se quedó, porque después de tantas y tantas  visicitudes de las que fue objeto hasta su emplazamiento definitivo en el bello pueblo de Serradilla, las monjas custodias del Cristo, siempre fueron muy celosa de sacarlo del Convento; y quizás esta haya sido la causa de que , en sus 375 años, haya salido tan pocas veces; tradición que se ha mantenido a lo largo de los siglos y que ha contribuido a despertar una enorme expectación cada vez que sale. Así en el Siglo XX se cuentan las salidas en abril de 1907, 1 mayo 1923, 24 abril 1941, con motivo del tercer centenario de su llegada, 3 Mayo de 1970, debido a la sequía, 15 de Febrero de 1981 también  por  extrema sequía.

El  16 de Abril de  2016 se preparan los actos para su primera salida del siglo XXI con motivo del 375 aniversario de su llegada a Serradilla y  coincidiendo con el Jubileo extraordinario de la Misericordia. En los meses previos la expectación es enorme y máxime con el despliegue de las redes sociales que hacen que preparen la venida de miles y miles de peregrinos llegados de todas partes de España. El Cristo y la Guardia Civil, los Guardias y el Cristo, hay que ver esa relación tan mutua, tan devota, tan emocionante y tan operativa , entre ambos, hasta el  punto de que ellos , con más de cien efectivos, serán los encargados de controlar los accesos  y ordenar calles y aparcamientos para los miles de peregrinos que se esperan. De los vecinos de Serradilla, todo; qué decir de ellos; emoción y pasión a raudales; se afanan en que todo esté listo; esos arcos florales a base de madroños, viburnum, escobas, rosas y  claveles; esas sillas preparadas , para sus  mayores, en el balcón o a la puerta, para verle pasar. .- “ Hay, hija mía, la próxima  vez que salga ya  no estaré aquí “.- “ Ande Madre, no diga usted tonterías “, le dice la hija; pero ella, la hija, sabe que su Madre no se confunde.

El pasado 16 de abril de 2016 , allí estamos todos , esperando y esperando; y es que no deja de llover ; todos los días lloviendo, toda la noche y toda la mañana. Agua  y más  agua. Cientos de autobuses, miles de personas llegadas de todas partes; en los  aparcamientos,  barro y más barro. La Guardia Civil no da abasto, calados hasta los huesos, intentan ordenar todo aquello. Que si sale, que si no sale, que deja un poco de llover y que vuelta otra   vez  con la  lluvia. Se anuncia que  no y poco a poco todos los peregrinos se van marchando , no si antes , por lo menos, visitar al Cristo, bajado de su emplazamiento habitual, y puesto en el centro de la iglesia; por lo menos, algo  es algo,  piensan los que se van. Nosotros también nos marchamos y estando comiendo en un restaurante cercano a  Cáceres, nos avisan por teléfono…”QUE SI , QUE LE SACAN “   , ha dejado de llover; son las cuatro y media de la tarde ; nos montamos en el coche y allí está el Cristo, en las calles de Serradilla; le cubre un plástico, por si acaso. A su paso, los vecinos de Serradilla se emocionan , y todos lloramos de emoción . Al pasar cerca de monumento que tiene en Serradilla  la beata Francisca , el Cristo se detiene, se miran los dos, vaya si se miran; sobran las palabras. Viva el Santísimo Cristo de la Victoria. Viva los vecinos de Serradilla. Viva la beata Francisca de Oviedo y Palacios.

Autor: MATIAS SIMON VILLARES. Cantautor y poeta